La repatriación es el traslado de una persona fallecida desde el país donde ha muerto hasta su lugar de origen (o viceversa) para su entierro o incineración. Es un proceso delicado, con trámites específicos, que casi siempre gestiona una funeraria especializada.
Trámites principales
- Certificado de defunción del país donde ha ocurrido, a menudo traducido y legalizado.
- Preparación del cuerpo según las normas sanitarias del traslado internacional (embalsamamiento y féretro especial homologado).
- Autorizaciones consulares y sanitarias del país de origen y del de destino.
- Transporte (aéreo o terrestre) con la documentación que acompaña al féretro.
Dentro o fuera de la Unión Europea
Dentro del espacio europeo los trámites suelen ser más ágiles. Para países fuera de la UE intervienen los consulados y puede exigirse documentación adicional, lo que alarga los plazos.
Coste y seguros
La repatriación es uno de los servicios funerarios más costosos por el transporte y la documentación. Muchos seguros de decesos y algunos seguros de viaje la cubren: conviene revisarlo cuanto antes, porque la aseguradora puede encargarse de todo el proceso.
Los requisitos cambian según los países implicados. La funeraria especializada y el consulado correspondiente te darán la información exacta.